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miércoles, 22 de enero de 2014

Pedro J. Ramírez "Cometimos un grave error al no cobrar por los contenidos de valor al comienzo de la era digital"

Suena un móvil, otro, le cuelga a Ignacio González, se pone en pie, y comienza la función. Pedro J. Ramírez, director y padre de El Mundo desde el día en que nació, se rodeó ayer en la quinta edición de New Paper de futuros, o por qué no, presentes periodistas para decirles  lo que aún  que no sabían : crisis, crisis, crisis. Crisis pero con dos matices: por un lado, datos -en 2007 la prensa escrita facturaba casi 2.000 millones de euros en publicidad, mientras que en 2013 esa cifra se sitúa en 615 millones-; y por otro, un proyecto digital en manos,Orbyt, que busca hacer frente al pesimismo y que quiere, y tiene, que sacar adelante. Por su bien, el de su equipo y el de todos.

Con la certeza de quién sabe lo qué quiere -un medio de comunicación rentable- pero aún no tiene claro cómo sacarlo adelante, Pedro J. se puso en pie para vendernos su proyecto. Un proyecto con un objetivo claro: que la gente pague por consumir información de calidad. "Cometimos un tremendo error al renunciar a cobrar por los contenidos de valor al comienzo de la era digital". Orbyt, un muro flexible que podrán atravesar con una suscripción quienes estén interesado en los contenidos que aportan valor añadido, esto es, que van más allá de la mera actualidad, al tercer periódico más importante de España, solo por detrás de El País y Marca. Un modelo que ha funcionado en otros países y a otros medios y que en el seno del Lazarillo de Tormes, donde pagar cuesta mucho (capten la ironía) no es del todo capaz de arrancar. 

Pero no se alarmen. En esta nueva edición de #NewPaper no solo se nos intentó convencer de que Orbyt era el quid de la cuestión. Pedro J. dio también   una lección de periodismo. Parafraseando a Kapuscinski, defendió el periodismo como un oficio hecho para los honestos y como una de las maneras más decentes de vivir la vida. Cree, por encima de todo, que esta profesión, necesaria para la sociedad, no llegará a extinguirse nunca, y que lo único que está cambiando a día  es la manera de consumir información. Porque blogs, tertulias o cualquier medio digital no son suficientes para hacer frente a un poder interesado en que haya el menor número de cabeceras posible. 

Por eso y porque lo suyo siempre fue vocacional, intenta a 62 años, se niega a tirar los tirantes y se empeña encontrar la claves del futuro. De un futuro que avanza a pasos de gigante y que nadie sabe muy bien hacia donde nos llevará.

 Pedro J. Ramírez escucha atento los elogios del profesor y redactor del el Mundo Felipe Sahagún

Pedro J. Ramírez apaga sus móviles y bromea con una llamada de Ignacio González, Presidente de la Comunidad de Madrid

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Corresponsales, una especie en peligro de extinción

 David Jiménez, para muchos el "Kapuscinski español" presenta su tercer libro "El lugar más feliz del mundo", obra en la que el autor reúne el manual definitivo sobre el periodismo de reportajes, una radiografía sobre la naturaleza del individuo y un viaje vital de quince años en busca de un destino que, a menudo, está más cerca de lo que nosotros pensamos.


Una tarde de algún mes del año, hace ya mucho tiempo - periodísticamente hablando- , David Jiménez, el corresponsal de El Mundo en Asia, entró en el despacho de Pedro J. Ramírez y le comunicó su deseo de coger la maleta y marcharse a algún lugar del planeta para, desde allí, contar historias. "No quiero estar más en la redacción", le dijo. Así que con las mismas renunció a su contrato y voló a China. A partir de este momento comenzó su andadura por Asia.  Cazador de historias en los rincones más recónditos de la tierra, el periodista es a día de hoy el corresponsal asiático por excelencia en el que es uno de los diarios más importantes de este país.

Hemos empezado su historia, que para el caso podría ser la nuestra, diciendo que fue "hace mucho tiempo periodísticamente hablando".  Y es que si en algo hubo consenso durante la presentación del libro, que tuvo lugar con motivo del #NewPaper4 que se celebró el pasado 13 de Noviembre en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, fue en que los corresponsales son una especie en peligro de extinción. Esenciales sí, pero en peligro de extinción. Mantenerlo es caro, y en tiempos de crisis, las empresas de comunicación han decidido que pueden pasar a un segundo plano.

Y es aquí precisamente, en este punto donde, según Jiménez, Internet ha querido que esté nuestro lugar: "Esta es un profesión de pesimistas y os engañaría si os dijese que no lo tenéis difícil, sin embargo se avecinan gracias oportunidades gracias a Internet". La clave está en ir a lugares donde otros no van y darle voz a aquellos que no la tienen. El planeta Tierra es inmenso, y si a esto le sumamos que cada persona es un mundo - hay más de 7.000 millones de individuos- calculen,  el abanico de posibilidades se eleva a la enésima potencia. La curiosidad, las ganas y el querer contarlo hacen lo que las empresas periodísticas han decidido dejar a un lado. 

Ánimo. Quizás sea imposible. Pero ¿Por qué no lo comprobamos nosotros mismos?   

    Fotografia de la portada de "El lugar más feliz del mundo"